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Deja de usar Inteligencia Artificial como si fuera Google

hace 8 minutos
7 min de lectura

Hay algo que estoy viendo cada vez con más frecuencia.

Personas que me dicen:

“Sí, claro que uso Inteligencia Artificial.”

Entonces les pregunto cómo la utilizan.


Y las respuestas suelen ser algo parecido a esto:

“Le pregunto cosas.”

“Le pido que me haga un correo.”

“Le digo que me escriba una publicación.”

“Le pregunto información sobre algún tema.”

Y ahí está precisamente el problema.


Porque muchas personas ya utilizan herramientas como ChatGPT prácticamente todos los días, pero siguen interactuando con ellas exactamente de la misma manera en la que durante años utilizaron Google.

Escriben una pregunta.

Esperan una respuesta.

Copian lo que necesitan.

Cierran la aplicación.

Y continúan con su día.

Eso puede ser útil, por supuesto.

Pero significa estar utilizando probablemente una de las herramientas más poderosas que hemos tenido a nuestra disposición en las últimas décadas como si fuera simplemente un buscador un poco más inteligente.

La Inteligencia Artificial puede hacer muchísimo más.

El problema es que para descubrirlo tenemos que cambiar primero nuestra manera de utilizarla.


Google busca. La Inteligencia Artificial trabaja contigo.

Durante muchos años nos acostumbramos a una lógica muy sencilla.

Necesitamos algo.

Vamos a Google.

Escribimos unas palabras.

Google nos entrega resultados.

Nosotros buscamos entre esos resultados la información que necesitamos.

La Inteligencia Artificial generativa funciona de una manera diferente.

No solamente puede encontrar o explicar información.

Puede analizar.

Puede comparar.

Puede cuestionarte.

Puede ayudarte a preparar una reunión.

Puede revisar una estrategia.

Puede encontrar debilidades en una idea.

Puede adaptar un mensaje para diferentes tipos de clientes.

Puede ayudarte a organizar un proyecto.

Puede preparar diferentes escenarios antes de que tomes una decisión.

Puede incluso convertirse, si sabes utilizarla correctamente, en una especie de equipo de asistentes especializados para diferentes áreas de tu vida y de tu empresa.


En IA GRATIS utilizo precisamente esta idea: crear conversaciones diferentes para ventas, marketing, finanzas, administración o productividad, de manera que poco a poco construyas tu propio equipo digital.

Pero para llegar a ese punto hay que entender algo fundamental.

La Inteligencia Artificial no puede leer tu mente.


El problema muchas veces no es la IA. Es lo que le estamos pidiendo.

Imagina que mañana contratas a un nuevo director comercial.

Llega a tu empresa a las nueve de la mañana y tú le dices:

“Quiero vender más.”

Y te vas.

¿Qué esperas que haga?

Probablemente comenzaría a hacerte preguntas.

¿Qué vendemos?

¿A quién le vendemos?

¿Cuánto cuesta?

¿Cuál es nuestro objetivo?

¿Qué nos diferencia?

¿Qué problemas estamos teniendo?

¿Qué hemos probado hasta ahora?

Sería absurdo esperar que ese director comercial diseñara una estrategia extraordinaria sin conocer absolutamente nada de tu empresa.

Sin embargo, eso es exactamente lo que hacemos muchas veces con la Inteligencia Artificial.


Abrimos ChatGPT y escribimos:

“Hazme una estrategia para vender más.”

O:

“Hazme una publicación para Instagram.”

O:

“Escríbeme un correo para un cliente.”

Y cuando recibimos una respuesta bastante genérica pensamos:

“La Inteligencia Artificial tampoco es para tanto.”

No.


Probablemente la herramienta simplemente nos devolvió una respuesta proporcional a la información que recibió.

En el libro lo explico de una manera muy sencilla: cuando incorporas IA a tu trabajo, tienes que enseñarle quién eres, qué hace tu empresa, quiénes son tus clientes, cómo te gusta trabajar y cuáles son tus objetivos. Es exactamente lo mismo que harías al incorporar a una persona nueva a tu equipo.

Y esto cambia completamente los resultados.


El contexto es probablemente la palabra más importante

Voy a llevarlo a mi mundo.


Imagina que soy asesor inmobiliario y escribo:

“Hazme una publicación para vender departamentos en Cancún.”

Seguramente recibiré algo correcto.

Hablará del Caribe.

De playas.

De inversión.

De plusvalía.

Probablemente aparecerá alguna frase sobre “el paraíso”.

Nada particularmente malo.

Pero tampoco particularmente útil.


Ahora imaginemos que digo:

“Actúa como especialista en marketing inmobiliario. Tengo una empresa que comercializa departamentos frente al mar en Cancún. Quiero atraer familias de Ciudad de México de entre 40 y 55 años que están considerando comprar una segunda residencia para vacaciones y que también valoran la posibilidad de generar rentas cuando no la utilizan. Quiero una publicación para Facebook, con un lenguaje cercano y profesional, que no parezca un anuncio tradicional y cuyo objetivo sea generar conversaciones por WhatsApp.”

Estamos utilizando exactamente la misma Inteligencia Artificial.

Lo único que cambió fue nuestra capacidad para explicarle lo que necesitamos.

En IA GRATIS desarrollé una fórmula precisamente para esto. La llamé Método C.L.A.R.O.

Contexto.

Logro.

Audiencia.

Rol.

Objetivo final.

Cinco elementos que obligan a pensar antes de pedir y que pueden transformar radicalmente la calidad de una respuesta.

Pero hay algo todavía más importante.


No busques el prompt perfecto

Creo que este es otro error que estamos cometiendo.

Internet está lleno de publicaciones como:

“Los 10 prompts que tienes que conocer.”

“El prompt definitivo para ChatGPT.”

“Copia este prompt y nunca volverás a trabajar igual.”

Y sí, un buen prompt ayuda muchísimo.

De hecho, en mi libro incluí una biblioteca de 155 prompts para diferentes áreas de una empresa.

Pero quiero aclarar algo.

Los prompts son un punto de partida.

No son magia.

Porque el verdadero poder aparece después de la primera respuesta.

Supongamos que le pides a la Inteligencia Artificial que prepare una propuesta comercial.

La lees.

Está bien.

Pero es demasiado formal.

¿Qué haces?

Se lo dices.

“Hazla más cercana.”

La segunda versión mejora, pero sigue siendo demasiado larga.

“Redúcela 30%.”


Ahora está mejor, pero sientes que no aborda correctamente la principal objeción del cliente.

“Agrega un párrafo respondiendo a esta objeción.”

Después quieres saber qué podría salir mal.

“Ahora actúa como el cliente y dime por qué no comprarías.”

De repente ya no estás utilizando un buscador.

Estás teniendo una conversación.

Y esa diferencia es enorme.

En el libro explico algo que personalmente utilizo muchísimo: muchas personas reciben la primera respuesta y terminan la conversación. Yo hago exactamente lo contrario. Continúo preguntando, corrigiendo y profundizando.

Porque normalmente la primera respuesta no es la mejor.

Es el inicio.


Haz algo todavía más interesante: pídele que te haga preguntas

Esta posiblemente sea una de las recomendaciones más sencillas que puedo darte.

La próxima vez que necesites resolver algo importante, no intentes explicarlo todo perfectamente desde el principio.


Explícale la situación y termina diciendo:

“Antes de responderme, hazme las preguntas que necesites para entender mejor el problema.”

Ahora ocurre algo interesante.

La Inteligencia Artificial comienza a entrevistarte.

Y esas preguntas muchas veces te obligan incluso a pensar mejor.

Porque quizá te pregunta cuál es realmente tu objetivo.

O cuál es tu presupuesto.

O qué has intentado anteriormente.

O cuál es el principal obstáculo.

O qué resultado considerarías exitoso.

De repente la Inteligencia Artificial no solamente te está ayudando a encontrar una respuesta.

Te está ayudando a definir mejor el problema.

Y en los negocios eso puede ser mucho más valioso.


Yo ya no pienso primero “¿qué tengo que hacer?”

Hay un pequeño hábito que he ido incorporando y que también incluí al final de IA GRATIS.


Cuando aparece una tarea, un problema o una decisión, intento hacerme una pregunta:

“¿Cómo podría ayudarme la Inteligencia Artificial con esto?” 

No significa que la IA tenga que hacerlo todo.

Ni mucho menos que tenga que tomar todas mis decisiones.

Significa preguntarme si puede ayudarme a pensar mejor, investigar más rápido, organizar información, encontrar alternativas o eliminar trabajo repetitivo.

Tengo que preparar una reunión.

¿Cómo puede ayudarme?

Tengo que analizar una propuesta.

¿Cómo puede ayudarme?

Tengo que responder una objeción de un cliente.

¿Cómo puede ayudarme?

Tengo una idea para un negocio.

¿Cómo puede ayudarme a cuestionarla?

Tengo que crear contenido.

¿Cómo puede ayudarme?

Tengo que tomar una decisión.

¿Cómo puede ayudarme a ver algo que quizá estoy ignorando?

Cuando empiezas a hacerte esta pregunta varias veces al día ocurre algo curioso.

Dejas de “usar ChatGPT”.


Empiezas a trabajar con Inteligencia Artificial.

Y son dos cosas completamente diferentes.


Pero cuidado: tampoco se trata de delegar tu cerebro

Hay otra parte de esta conversación que me parece fundamental.

Utilizar mejor la Inteligencia Artificial no significa dejar de pensar.

Significa exactamente lo contrario.

La IA puede darte alternativas.

Puede organizar información.

Puede ayudarte a encontrar preguntas que no habías considerado.

Puede cuestionar una decisión.

Puede ayudarte a trabajar mucho más rápido.

Pero tú sigues siendo responsable del resultado.

De tu criterio.

De verificar la información importante.

De conocer a tu cliente.

De entender tu negocio.

De decidir.

La Inteligencia Artificial no debería sustituir tu experiencia.

Debería multiplicarla.

Y quizá ahí esté una de las diferencias más importantes entre quienes simplemente van a utilizar estas herramientas y quienes realmente van a obtener una ventaja de ellas.


Por eso escribí IA GRATIS


Durante los últimos meses he hablado con empresarios, vendedores y profesionales que saben que deberían utilizar Inteligencia Artificial, pero todavía sienten que todo esto es demasiado complicado.

Y precisamente por eso decidí escribir IA GRATIS — El método práctico para utilizar Inteligencia Artificial en cualquier negocio, aumentar la productividad y vender más desde el primer día.


No quería escribir un libro sobre cómo funciona técnicamente la Inteligencia Artificial.

Hay personas muchísimo más preparadas que yo para explicar eso.

Quería escribir sobre algo diferente:

cómo utilizarla.

Cómo pasar de una pregunta genérica a una buena conversación.

Cómo darle contexto.

Cómo mejorar una respuesta.

Cómo utilizarla en ventas, marketing, redes sociales, servicio al cliente, administración, finanzas, recursos humanos, estrategia y productividad.

Cómo convertirla poco a poco en una herramienta real de trabajo.

Y sobre todo, cómo hacerlo aunque hoy no seas experto en tecnología.

Por eso el libro incluye ejemplos prácticos, ejercicios, el Método C.L.A.R.O., casos aplicados, un plan de transformación de 30 días y una biblioteca de 155 prompts para comenzar a trabajar.


Y ver que después de su lanzamiento llegó al #1 y se convirtió en Best Seller en Amazon me confirmó algo que ya sospechaba.

El problema no es que la gente no tenga interés en la Inteligencia Artificial.

El interés es enorme.

Lo que falta muchas veces es aprender a utilizarla de una manera sencilla, práctica y aplicable al mundo real.

Por eso, si hoy utilizas ChatGPT solamente para hacer preguntas rápidas, escribir algún correo o buscar información, quiero proponerte algo.


La próxima vez que abras la aplicación, no pienses:

“¿Qué le puedo preguntar?”

Piensa:

“¿En qué podríamos trabajar juntos?”


Ese pequeño cambio de mentalidad puede transformar completamente la manera en la que utilizas Inteligencia Artificial.

Porque no necesitas aprender a hablar como una máquina.


Necesitas aprender a enseñarle a la máquina cómo trabajar contigo.

Y cuando entiendes eso, dejas de utilizar Inteligencia Artificial como si fuera Google.


Empiezas a utilizarla como lo que realmente puede llegar a ser:

una extensión de tu capacidad para pensar, crear y trabajar mejor.

👉 Si quieres aprender el método completo, puedes encontrar mi libro IA GRATIS en Amazon o puedes dar click AQUI!

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